Vestida de Entrecasa

Qué suerte que empezó el Invierno. Si alguien quiere regalarme unas pantuflitas de polar o peluche, bienvenido sea.

2004-10-19

Lágrimas de felicidad

Prefiero no contarte cuántos besos todavía tengo guardados para vos. Es una sorpresa.

Bah, no es ninguna sorpresa, ya me conocés lo suficiente.

El viento en los ojos me hace llorar, pero hasta preferiría llorar de tristeza. En una época me había acostumbrado a la sensación, a la melancolía, a mirar para atrás y mirar el suelo para ver el blanco de destino de una lágrima después de caer.

Ya no.

Ahora me gusta tanto éso como llorar de emoción y alegría al pensarte y recordar tu olor y tu altura.

Ahora que lo pienso, nunca te vi llorar.

Puertas

El amor es algo súmamente curioso: se esconde detrás de puertas, entonces cada vez que abro una, lo encuentro ahí, sonriente. Y me aferro a su mano larga, imponente y protectora, para cruzar el umbral hacia aquello que tan sólo por unos minutos más me es todavía desconocido.

Luego, el tiempo lo dice todo.

Y me gratifica que así sea.

Todo me gratifica. Me he permitido ser más narcisista, de un tiempo a ahora. Y la verdad que se siente genial.

Como tus ojos en los míos.

Como saborear el gustito del néctar de las madreselvas que había en el jardín de la casa de mi abuela (me escapaba en la hora de la siesta a arrancar flores para tal fin).

Como los vértigos seguidos de silencio, y por fin descansar en brazos tibios.